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Mi experiencia con mi tesis de licenciatura: primeras reflexiones

Carátula de mi anillado de tesis.

Ya pasaron 4 semanas desde que sustenté mi tesis de licenciatura. Aquí les comparto el primero de una serie de artículos sobre mi experiencia, reflexiones y recomendaciones sobre el proceso de hacer una tesis de grado en comunicación. Espero que les sea de utilidad, especialmente a los nuevos y futuros tesistas de Comunicación.

¿Cómo evaluar la comunicación digital de las universidades públicas con sus stakeholders? ¿Qué aciertos y dificultades están teniendo estas instituciones complejas hoy en día en sus portales webs? ¿Qué se puede hacer al respecto? Estas son interrogantes que han motivado al desarrollo de mi tesis de licenciatura, un estudio de caso denominado “La comunicación digital en las universidades públicas: el portal web de la UNMSM”, en el que al margen de calificar de bueno o malo a sus actividades de comunicación, exploró y buscó comprender lo que se está desarrollando en dicha plataforma para lanzar recomendaciones desde la Academia.

Lo interesante de juntar y complementar las perspectivas de distintas ciencias y disciplinas, es el aprendizaje. Por ejemplo, para investigar y evaluar en comunicación es necesario tener bastante experiencia profesional. Eso es obvio, pero ¿qué sucede cuando no tienes suficiente experiencia? Tendrás que suplirlo con ingenio, investigar y excavar en lo “desconocido” y en hacer cosas no imaginadas en un inicio, desde lo más clásico como tomar cursos y diplomados, hasta acudir al aprendizaje autodidacta con libros, papers, manuales, videos de youtube, preguntar y solicitar consejos a varios profesionales, e incluso tomar el ensayo/error en proyectos propios y relacionados.

Aprendí que brindan distintos procesos y resultados 1) que te enseñen en las aulas, sujeto a un sílabo de un profesor y a una secuencia de actividades planificadas, sigues, aprendes porque todo ya está procesado y curtido con la experiencia del profesor y de los demás alumnos, buscas tener una base o ser un experto; 2) Aprender guiándose de un manual o libro, con la libertad que te da para expandir y profundizar otros tópicos a un ritmo propio y “escuchar” el autor; 3) aprender de la experiencia, ya sea en el empleo o en los proyectos propios, con el just in time, de los ensayos y errores, de observar cómo lo hacen los mejores y ensayar continuamente hasta que tus actividades te salgan bien,no necesariamente buscas ser un experto, sino en conocer lo suficiente para llevar a término tu objetivo; y 4) investigar académicamente, hacerte preguntas que no han sido respondidas, anhelar expandir las fronteras del conocimiento, investigar, documentarse de diversos temas, equivocarse, volver a empezar, reflexionar críticamente, hacer el trabajo de campo, comparar sus resultados (y estrellarte contra la pared) y adaptarte a los formatos de la academia.

No es que uno sea mejor que lo otro, sino que todos ellos se complementan y enriquecen el proceso de crecimiento profesional, personal y para la tesis ;). Lo que si hay que añadir es que en la 2, y especialmente la 3 y la 4 hay más margen para la creatividad y en asumir riesgos. Los resultados pueden ser sorprendentemente buenos o malos.

¿Qué más puedo decir? En que hay distintos caminos para llegar a un objetivo. En las aulas escuché de algunos compañeros y profesoras que hacer tesis es salir por la puerta grande de la Universidad, e incluso que con la nueva Ley Universitaria todos harán tesis. Sin embargo, en mi proceso de tesista, he observado y recibido consejos de personas que de alguna u otra forma, han decidido no hacer tesis o que aún no lo han hecho. Lo interesante es que los consejos de estas personas fueron tan valiosos como de quienes si han hecho tesis, pues como todos han pasado por procesos de aprendizaje distintos, esa diversidad de perspectivas enriquece. Es cuestión de analizar cada recomendación y hacer caso o no.

Lo que sí es arrogante y peligroso es pensar que la tesis te hace superior a los demás. No es así. Es algo que entiende cualquier tesista: estás invirtiendo en tu título profesional, pero quienes no están con la tesis está llevando cursos, sumando años de experiencia en sus CV, ganando convocatorias y puestos que tú estás dejando de aprovechar por la tesis. Es una inversión a largo plazo. Como anécdota, un amigo me pregunto ¿Por qué tú haces tesis si los primeros puestos de las promociones anteriores no lo han hecho y les está yendo de maravilla?, ¿acaso saben algo que tú no, que la tesis no es el mejor camino? Claro, está en juego la convicción personal, afirmaciones tipo Yo contribuyo a la generación de conocimiento, a la Universidad, a la Nación, eso me hace feliz. Es algo que si tú decides de manera personal, con motivación extrínsica e intrínseca te saldrá mejor. Es más, la arrogancia es algo que se aprende a dejar de lado cuando haces una tesis, porque uno de los pilares de la investigación es la humildad. No solo humildad de reconocer sus equivocaciones propias, reconocer el aporte de los demás investigadores y que sus aportes a la Academia pueden ser refutados en el futuro; sino en el plano personal. Por ello, la tesis, creo yo, es más enriquecedora cuando es elegida voluntariamente. Aquí una cita interesante:

Una trayectoria de tesis tendrá planicies monótonas de las que se teme no ver el fin, curvas peligrosas, salidas felices y, a veces, rupturas definitivas.” La motivación, que nunca es lineal, tiene altas, cuando el tesista encuentra una buena formulación o descubre una lectura entusiasmante. Bajas, cuando los días pasan sin que la tesis avance. Abismos, cuando el tema parece repentinamente inasible. (La soledad del tesista de fondo, 2012)

Un aspecto relacionado con la humildad es el sentido de compartir lo que has aprendido, tus expectativas iniciales, tus errores, correcciones y recomendaciones para las nuevas generaciones de tesistas. Generar un círculo virtuoso, de ayudar a los tesistas en las Universidades, comenzando por los amigos, suena bonito. ¿Qué sucede?, muchas veces muchos de los problemas de los investigadores primerizos es que se hacen muchas bolas, indecisos, con objetivos poco realistas, con temores e incertidumbres, etc. Me ha pasado, a muchos les está pasando. Quienes ya hemos pasado por esto podemos contribuir con ellos, compartir con los nuevos egresados lo que hemos vivido y contribuir a que la tesis no se haga más pesada de lo que es. Tampoco se trata de comprometer u obligar a los demás, sino de ayudar.

Otra lección es la necesidad de reconocer que al final de tu investigación, cuando pasan los meses y tienes que prepararte para la sustentación en acto público, o cuando lo vuelves a leer después de años, es que el documento final es mejorable. Que se pudieron plantear mejor los problemas de investigación, que había métodos más adecuados y veloces, o que quizá se pudo redactar mejor. Claro, es la primera experiencia. Si tuvieras más experiencia, sería más rápido, más sorprendente, no te haría sufrir tanto como ahora, etc. Sentir eso es síntoma de que estás creciendo, que para la próxima vez lo puedes hacer mejor ;).

También aprendí que hay mucho por hacer en las universidades públicas, pese a ser centros de investigación y generación del conocimiento, pocas veces se investigan a sí mismas. Aquí, comparto algunas ideas importantes.

  1. El medio digital posee valor si tiene usuarios. Cualquier medio digital posee valor en cuanto tenga usuarios. Esto debería fundamental para cualquier institución.
  2. Es importante que universidades públicas (y el resto de las instituciones del Estado) escuchen a sus usuarios, conozcan sus necesidades y expectativas para poder satisfacerlas. Es decir, si se limita a publicar noticias, comunicados y anuncios por “imagen institucional”, desatienden varios temas. Incluso los expertos de la experiencia de usuario (la famosa UX) que afirman las expectativas de los usuarios son más importantes que la opinión del jefe de márketing. ¿Qué esperamos nosotros como usuarios y ciudadanos de esta institución? ¿Nos escucharán? ¿Les importará? ¿Será esto posible en las instituciones públicas? Esto es un asunto pendiente.
  3. No basta con tener un gran renombre ni prestigio institucional (como el caso de la San Marcos), en Internet se requiere proactividad y de comunicación estratégica. La competencia por la atención de los usuarios es fortísima y si las universidades públicas piensan en que “no necesitan campañas de marketing porque los usuarios vienen solos”, la competencia los va a superar. Y eso que no me refiero solamente de las universidades privadas, sino de otras organizaciones e iniciativas de aprendizaje ágiles (como los MOOC que captan miles de alumnos, las iniciativas de aprendizaje online tipo Platzi y Lynda, los centros de formación y certificación corporativa), las comunidades, los autodidactas, así como de instituciones educativas internacionales en plena expansión.
  4. Para llegar a ser una plataforma de comunicación eficaz, es necesario que la gestión, los contenidos y las características de diseño contribuyan a dicha dirección. No ayuda mucho “renovar el sitio web” si el cambio la interfaz (que puede llegar a ser desde un nuevo theme de WordPress hasta una optimización enorme en el código y la usabilidad) no está acompañado por contenidos y servicios de calidad ni por una gestión que respalde y que les dé continuidad.
  5. Y por último, no se trata de juzgar a los responsables de la web ni a quienes colaboran con ella, se trata de investigar y recomendar mejoras. Muchas de las administraciones requieren más talentos, equipos, presupuesto, atribuciones y el compromiso de la jefatura de la institución en respaldar los cambios.

Y por último, reconocer mi tesis no habría sido posible sin el apoyo de mi familia, amigos, profesores y de profesionales que me aconsejaron, apoyaron, me dieron ánimos, conversamos, criticaron, etc. Muchas gracias a todos ellos, los quiero mucho.

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Comentario

  1. Desde el principio he tenido la impresión que se le atribuye una relevancia desmedida a la presencia virtual –asumida como un ejercicio de egotismo, de conquista diaria de simpatías, de alarde moral y de corrección política, y de codiciosa acumulación de contactos y respuestas-, pero descuidan otras formas de esta presencia: la transparencia de información, el diseño ordenado y accesible, la capacidad de respuestas técnicas rápidas… Y esta carencia no es solo un error técnico, sino tiene que ver –por ejemplo- con las prioridades institucionales, la organización interna, la corrupción (la cual limita su transparencia), la posición de la org. en el espacio social, etc. Entonces, si se elude ese contexto para explicar el estado o funcionamiento de la “comunicación digital”, pues se daría una visión engañosa del asunto, reduciéndolo a un mero problema técnico (“cómo debe hacerse, cómo se hizo, qué falta por hacer…”).

    • Efectivamente, es necesario reconocer los enfoques y los posibles sesgos en una investigación. Si bien he tratado en lo posible en no reducir la cuestión en la “visión técnica” y “de interfaces”, si reconozco que el enfoque de Comunicación Organizacional orientó la investigación hacia “los intereses de la organización”, en lo que perjudica y en lo que requiere mejorar.
      Algunos de los problemas “no informáticos” eran en relación a la atención de la atención de los stakeholders (ausencia de estudios de necesidades y expectativas), las perspectivas de comunicación (deficiencias en la evaluación de resultados, el sitio es concebido “solo para difundir”), la organización interna (escasa coordinación con los sitios de otras Facultades y oficinas), e incluso en los recursos disponibles. Algunos de ellos ya iban más allá del marco teórico empleado.
      Este tema da para más y mi tesis aspira a dar pie a nuevas investigaciones, tales como una contrastación exhaustiva entre la oferta de información y las demandas de los stakeholders en alguna universidad, o una comparación entre grupos de universidades.